Caso Marta del Castillo: La policía cree que el cuerpo de Marta está en el río

Respondería a una estrategia para conseguir que no haya un jurado popular en el juicio

Así lo han declarado fuentes policiales al diario El Mundo. Según explican, el hecho que los acusados hayan cambiado de versión varias veces, se debe a una estrategia procesal por la que pretenden evitar un jurado popular. Para ello, necesitan aumentar la brutalidad del suceso, acumulado delitos y así lograr llegar a juicio por un tribunal.

Los investigadores, están pendientes de confirmar ciertas pruebas de ADN, encontrados en el coche de la madre del menor de edad implicado, “el cuco”, con lo que de resultar positivas dichas pruebas, la investigación volvería a la primera hipótesis de buscar el cuerpo de Marta en el río Guadalquivir.

Declaran también los investigadores, que los dos últimos cadáveres que aparecieron en el río Guadalquivir, tardaron en salir a la superficie, entre cinco y seis meses. Además, recuerdan que el Guadalquivir, es un río complicado, lleno de fango, ramas, basura y con muy poca visibilidad.

Según las investigaciones, la policía y el juez, parecen coincidir en una hipótesis sobre lo sucedido. Esta hipótesis, consistiría en que Miguel Carcaño, le daría un puñetazo en la cara a Marta, que le provocaría una herida. Después, con un objeto contundente, le daría un golpe en el parietal izquierdo, que provocaría la muerte de la joven.

Siguen imputados los mismos acusados. Miguel Carcaño como principal sospechoso, su hermanastro Francisco Javier, Samuel, amigo de Miguel y "el cuco", menor de edad, aparentemente responsable de deshacerse del cuerpo de Marta junto con Carcaño.

Mientras tanto, la policía sigue buscando en el vertedero de Alcalá de Guadaira, tras veintiocho días buscando sobre la basura de la capital hispalense.
La policía está molesta también por algunas declaraciones de políticos que critican que no se haya conseguido aclarar nada sobre el caso.

La familia de la joven sigue demostrando su entereza y unidad, respetando a los cuerpos de seguridad del estado, mientras sigue la investigación. Un comportamiento ejemplar, en una pesadilla que dura ya más de tres meses.

Más sobre: