21 ABRIL 2009

Entrevistamos a Clara Rojas, secuestrada por las FARC durante seis años

Con motivo de la presentación de su libro "Cautiva", Clara Rojas nos cuenta la experiencia vivida en la selva colombiana

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Clara Rojas, presenta el libro "Cautiva", en el que relata la experiencia de su secuestro por parte de la guerrilla de las FARC 

A todos les sonará el nombre de Ingrid Betancourt, la candidata del partido Oxígeno Verde que fue secuestrada por la guerrilla de las FARC en Colombia,  sin embargo, no estuvo sola en ningún momento. Clara Rojas, jefa del Gabinete de Betancourt, accedió a acompañarla a sabiendas de los peligros que corrían. Como les habían advertido, la comitiva que acompañaba a Betancourt y a Clara, fue sorprendida por un grupo de guerrilleros al acceder a la selva. Tras liberar a los periodistas que las acompañaban, Clara e Ingrid fueron llevadas con los guerrilleros a las zonas más escondidas de la selva colombiana, en un calvario que duraría seis años.

Todo cambió para Clara, cuando dos años después del secuestro, tuvo un hijo con uno de los guerrilleros que la custodiaban. A partir de ese momento, Clara sintió una fuerza mayor para soportar el cautiverio y una razón demasiado importante como para darse por vencida.

 Tras seis años de secuestro, Clara Rojas presenta el libro "Cautiva", con el que pretende cerrar página a uno de los capítulos más difíciles de su vida.

¿Cuánto tiempo estuvo secuestrada?

Casi seis años, por muy pocas semanas.

¿En qué condiciones le mantuvieron?

Era muy difícil, era la selva, no había ni casas, ni cabañas ni nada. Durante un breve periodo tuvimos un encerramiento en madera, pero era la selva con lo que estás a la intemperie todo el tiempo.

¿Le alimentaron bien?

Las tres comidas básicas me las daban, lo que pasa es que yo hice muchos ayunos. Me quería fortalecer, Me sirvió para fortalecer sobre la fé y quizás llamar un poco la atención por mi situación.

¿Cómo era su día a día?

Pues muy difícil. A medida que uno va digiriendo que está secuestrado, que pasan días y días y es difícil asumir la pérdida de la libertad, de manera que uno tiene que hacer mucho acopio de energías y de creatividad para, no sólo no aburrirse sino para combatir esa situación de incertidumbre y de ansiedad. Además la presencia en la selva con un ambiente tan agreste y con la compañía de la guerrilla que lo hace aún más difícil.
A pesar de lo complicado que sea, hay que saber sobreponerse, y creo que fue la ayuda de Dios la que me ayudó a sobrevivir.

¿Por qué cree que ha suscitado tanto interés en los medios de comunicación su liberación?

Pues fue extraño. Al principio pienso que la gente no sabía ni que estaba secuestrada. Para mí fue un lamento enorme porque era como si la gente estuviera de espaldas al tema que yo estuviera secuestrada. Después con el paso del tiempo, cuando se enteraron que había tenido un hijo pues eso les conmovió enormemente.

Creo que la ayuda de su madre fue decisiva para dar a conocer su historia

Es una bendición. Tanto que con ella empiezo el libro. Realmente fue una mujer excepcional en un momento muy crítico.

¿Le ayudó mucho su fe?

Claro porque eso yo creo que son pruebas y sacrificios que uno tiene que hacer para fortalecerse la voluntad e incluso ahora me dicen, “es que eres muy metódica”, yo le s digo que todos esos sacrificios en la selva me sirvieron e incluso me permitió escribir el libro en un tiempo record. Si logré aguantar tanto tiempo como no voy a poder escribir un libro.

Antes de hacer aquel viaje, habló con el jefe de seguridad de Ingrid Betancourt, que le advirtió de los peligros que tenían al acudir a una zona de la selva que no tenía presencia militar, aún así decidió ir, ¿Por qué?
Si. Eso lo cuento de manera detallada un poco porque lo pensé mucho mientras estuve secuestrada y también para que la gente entienda el ambiente emocional que teníamos durante el cautiverio. Yo tomé la decisión de acompañarla, estábamos en pleno fervor de la campaña, la política es así, es pura intensidad. Hoy desde luego que en retrospectiva, miro para atrás y digo “que demonios hacía yo acompañándola”. "¿Yo que hacía allí?" Estaba justo en el momento equivocado.
Luego te das cuenta que pasan los días, los meses, los años y piensas que estás perdiendo tu vida, que el tiempo pasa y se queda allá y supone una angustia existencial terrible.

Claro y eso puede suponer que dirijas la angustia que sientes hacia la razón por la que está ahí o incluso quieras buscar culpables. ¿Qué razón tengo yo de estar así? ¿Por qué estoy aquí?

Si les habían advertido del peligro, ¿por qué Ingrid quiso seguir con la idea del viaje? ¿Fue esta la razón por la que se distanciaron?

Pues es posible porque fíjate, yo intento no hacerle reclamos porque de todas maneras, yo tomé mi decisión, pero fui secuestrada, estaba sufriendo, también tuve el duelo de mi padre… Eran muchos elementos que se juntaban, una sensación dolorosa que nos pudimos ahorrar.

¿Intentaron fugarse?

Si. Lo que pasa es que en el libro sólo cuento dos experiencias. Pero lo intentamos otras más aunque como volvimos a fallar en lo mismo lo he resumido en dos. Si, lo intentamos y sin ningún éxito con lo que crea una frustración terrible, tú estás en una selva espesa y no encuentras camino alguno, te llenaba de angustia, no ver ninguna salida.

¿Había más personas secuestradas? ¿Tenía buena relación con los demás?

Durante la primera etapa, estuvimos sólo juntas. Con el paso de los años, nos juntaron con otro grupo pero bueno, realmente yo ni los conozco y es un ambiente muy tenso porque date cuenta que estamos hacinados, con pocos recursos, una presencia militar enorme. Los guerrilleros de las FARC están armados hasta los dientes y algunos tienen problemas médicos y se forma una situación muy tensa. No había pánico pero sí miedo constante. Además de todo esto, me doy cuenta que estoy embarazada con lo que el drama no hace más que aumentar. Estoy muy sensible, todo me afecta más, cualquier cosa que me digan lo tomo mal… Era la situación de estar sola y por eso lo he narrado. Quizás el libro me haya ayudado para poder cerrar este capítulo tan duro de mi vida, pero quería contarlo. Al final he pasado por esto y quería dejarlo ahí, escrito en un libro.

¿Cómo encajó tener a su hijo?

Para mí fue fantástico. Era como tener un motorcito que era él, cuando nos separaron fue dramático, porque él está enfermo, tiene lesmaliasis y eso supone prestarle ayuda médica inmediata y allí en la selva no hay la medicina que necesita. A mi no me permiten ir con él pero yo soy consciente de la ayuda médica que hay que prestarle porque si no se puede morir, con lo que soy muy consciente que hay que salvarle la vida, con lo que acepté, aunque lo hice con el corazón en la mano. Esa despedida fue terrorífica, pasan los meses y no me daban noticia de mi hijo. Pasan los años y al final estamos tres años separados, de manera que cuando estuve en libertad fue maravilloso y además durante el tiempo que estuvimos separados, tenía algo que me decía “no puedes morir” “tu hijo te necesita” y hoy en día creo que lo que me tiene viva es mi hijo. Ahora estamos en el presente, tengo que pensar en el futuro. Con el libro pretendo cerrar esta historia del secuestro y mirar al futuro con mi hijo.

¿Le queda alguna secuela a su hijo?

Aparentemente no y eso creo que es positivo y no ves que sea un niño resentido. Él tiene cierta madurez que no te podría explicar, es un niño algo especial frente a los de su edad, creo que es el resultado de una experiencia dura. Yo simplemente lo valoro como una personita muy chiquita pero que ha tenido ciertos elementos que le han hecho especial.

¿Fue muy duro el parto y las últimas semanas de embarazo?

Pues sí. Imagina que no tenía las condiciones médicas necesarias, no teníamos nada realmente. No cuentas con la ayuda de un médico, que te puede decir palabras que te den tranquilidad. No, ahí el lenguaje es otro y por eso me preocupo en escribirlo porque realmente fue dramático.

¿Ha tenido ofertas para volver a la política?

Si, la verdad es que he tenido varias, pero no me quiero implicar todavía.

¿Qué quiere hacer ahora?

Este año quiero cumplir los compromisos que tengo con la editorial, que se demora bastante, pero sobretodo quiero disfrutar de este rol de madre, quiero recuperar ese mecanismo de unión con mi hijo, poder ofrecerle rutina y normalidad y que se sienta como una familia, y que eso, lo tenga asegurado.
También quiero hacer algún tipo de trabajo humanitario para ayudar a liberar a más personas secuestradas por las FARC.

Si me gustaría volver a escribir pero de otros temas.

¿Cree que hay alguna solución para el conflicto entre las FARC y Colombia?

Hombre, yo creo que perdonar es poner mi granito de arena aunque mientras sea un conflicto armado no hay solución. El ejército les tiene bastante acorralados pero ellos (la guerrilla) no se sienten ni mucho menos derrotados. La mayoría de ellos, son muchachos que no les han mostrado otro camino en la vida, que no han ido a una discoteca nunca ni se han fumado un cigarrillo entre amigos. Se les puede vencer si se enseña a los jóvenes otra salida.

Yo creo que la vida es un valor, es un don que hay que cuidar. A los guerrilleros les da miedo morirse como a todos nosotros. Ellos no son como los talibanes que no les importa morir por su causa. A los de la guerrilla, sí les importa la vida con lo que es algo que se puede aprovechar.

¿Es cierto que van a hacer una película sobre su vida?

Hay propuestas y estamos trabajando en eso. No me quiero anticipar porque aún no hay nada pero si es cierto que con suerte les sorprenderemos pronto.

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