¿Se imaginan poder olvidar los malos recuerdos para siempre?

Si conseguimos inhibir la enzima PKMzeta, los malos recuerdos desparecerán de nuestra memoria

Da la sensación de estar escribiendo en otra era, en un futuro, hoy algo menos lejano.
Científicos de Brooklyn, en Nueva York, afirman estar acercándose al hallazgo de una droga capaz de bloquear unos recuerdos respetando otros. Sería como tener un baúl de recuerdos dentro de nuestra cabeza que funcionara según nuestras necesidades. Si hay alguna tragedia en tu pasado que quieras olvidar, un problema que no quieres recordar o cualquier cosa que te recuerde algo negativo simplemente se mete en el baúl y no vuelves a recordarlo en tu memoria. Borrón y cuenta nueva. ¿Puede ser esto real?

El doctor Todd C. Sacktor, neurocientífico que lidera el equipo del SUNY Downstate Medical Center de Brooklyn, lleva muchos años investigando cómo inhibir la enzima PKMzeta, cuya acción se vincula con las asociaciones neuronales que sostienen la memoria a largo plazo. La memoria no “está” sino que “es”, no ocupa un lugar concreto del cerebro sino que se produce cuando una serie de neuronas se agrupan o alían en la vertebración de un recuerdo. Cuando eso ocurre hay cambios físicos, algo así como un fortalecimiento y espesamiento de las células implicadas. La PKMzeta es esencial para garantizar el proceso. El secreto parece ser que si se inhibe desaparecen los recuerdos.

Hasta el momento sólo han podido trabajar con ratones, pero al parecer los resultados son excelentes. En el laboratorio, colocaban una placa dentro de la jaula de los ratones que cuando estos la pisaban, les administraba una descarga eléctrica de consideración. Tras varias veces, el ratón no pasaba ni de cerca por la placa electrificada. Tras suministrarles una sustancia inhibidor de la PKMzeta, el ratón volvía a pisar la placa sin recordar la descarga que tanto daño le había producido.

En declaraciones a "The New York Times" el doctor Sacktor admite estar convencido de que con esto se podría ayudar a la gente a “superar adicciones, borrar traumas y, en última instancia, mejorar la memoria”.

Este punto adquiere una gran importancia de cara a solventar los problemas que la ciencia hasta ahora no ha podido resolver. Enfermedades como el Alzheimer y otras relacionadas con la memoria son los uno de los grandes retos científicos de este siglo. Puede que estemos un poco más cerca de poder combatirlos. Si no por lo menos, a los ratones ya no les dolerá la pérdida de sus seres queridos.

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