Barbie cumple cincuenta años más estupenda que nunca: icono de la moda, embajadora de UNICEF y símbolo de cinco generaciones

La célebre muñeca ha sido el reflejo del cambio de la mujer en los últimos 50 años

Rubia, estilizada y guapa. Barbie es todo un icono para millones de niñas (y no tan niñas) por todo el mundo. El próximo lunes cumplirá cincuenta años, pero parece que la edad no hace mella en la muñeca más famosa de Mattel.

La primera Barbie nació en 1959 y se presentó ante el mundo en la Feria Internacional del Juguete celebrada en la ciudad de Nueva York ese mismo año. Llamó la atención de todos: era alta, con piernas largas, una cintura de avispa y un busto prominente, y además tenía una bonita sonrisa, un rostro bello y vestía un espléndido traje de baño blanco con rayas negras. Cinco décadas después, sigue siendo la reina indiscutible entre las niñas y sus creadores celebran su aniversario recordando sus inicios.

Mattel ha rescatado el primer modelo de la rubia más internacional que llegó a nuestro país: la Barbie SuperStar, una de las más vendidas. Durante este tiempo, la muñeca ha roto moldes y se ha adaptado a los nuevos tiempos: ha ejercido 98 profesiones diferentes y sigue en plena forma.

Las primeras niñas que jugaron con ella parecen haber seguido sus pasos, y al igual que Barbie, ahora son profesionales. Ella ha sido ejecutiva, madre, jardinera, princesa, novia, profesora, azafata, hippie e incluso actriz de Hollywood. Nada se interponía en su camino y trasladaba el mensaje de que todas las niñas podrían ser lo que quisieran. Un rotundo éxito que le llevó fuera de los Estados Unidos, a más de 150 países.

Un icono para la moda
La muñeca ha seguido siempre los dictados de la moda y ha contribuido a popularizar los cambios más importantes en la vestimenta de las mujeres: primero con una estética pop, después pionera del bikini, habitual de la alta costura y también reflejo de la mujer moderna, con vaqueros, pantalones campana, todos los estilismos de los años 80...

Barbie ha tenido más de 1.000 millones de vestidos y accesorios, siempre de acuerdo a su profesión o destino de vacaciones. Desde una digna imagen del glamoroso estilo de Grace Kelly hasta el traje militar que lució en 1989 cuando se enroló en el ejército. Un traje, que por cierto, tuvo que ser aprobado por el Pentágono.

Y más aún: los diseñadores más importantes de los últimos 50 años han vestido con sus creaciones a la maniquí. Han llegado incluso a crear para ella miniaturas de sus vestidos o zapatos más simbólicos y deseados.

Barbie además, ha cambiado físicamente a lo largo de su vida, pero la edad no hace mella en su aspecto. Siempre perfecta, ha ido adaptando sus medidas a los cánones del momento, primero con más curvas, después más alta y ahora más estilizada, con labios más finos y ojos más grandes. Y unas medidas de escándalo: 95-45-82. Pero siempre ha mantenido su seña de identidad: una larga melena rubia y unos ojos azules.

Algo más que un juguete
Son muchos quienes aseguran que Barbie no solamente es una muñeca. La rubia ha reflejado los cambios más importantes que ha tenido la sociedad: la entrada de las mujeres en el mercado laboral y la progresiva independencia son dos ejemplos de ello. Además, no se ha quedado simplemente en una cara bonita y una profesión exitosa, sino que en 1997 fue nombrada embajadora de UNICEF. Una imagen solidaria, activa, moderna y emprendedora que se ha querido trasladar a muchas generaciones.

Barbie ha viajado por todos los países y ha supuesto un símbolo de respeto de las culturas, y sobretodo, de la alegría de conocer sitios nuevos. Acompañada por su inseparable Ken, este en realidad ha quedado siempre en un segundo plano, como queriendo decir que ella no necesita de nadie para ser feliz. Ahora por su cumpleaños tiene un nuevo coche: un Fiat 500 color rosa (como no podría ser de otra forma), con muchos espejos y una barra de labios en la guantera. Porque Barbie es coqueta y siempre quiere estar perfecta.

En tiempos de crisis, Barbie también se aprieta el cinturón
Con la situación económica global, Barbie ha tenido que apretarse el cinturón de su ya avispada cintura. Mattel, su fabricante, perdió un 36,7% de sus beneficios en 2008; ganó 289 millones de euros, según la compañía, no lo suficiente.

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