Asombroso cuento de hadas en Washington: un hombre invita a 300 indigentes a vivir el 20-E con todos los lujos

Inspirado por el mensaje de esperanza de Obama, un estadounidense decide invitar a más de 300 personas sin hogar a vivir en directo la investidura y la ceremonia del baile del presidente

Sin duda alguna, la historia del presidente de EE.UU., Barack Obama, ha conmocionado al mundo entero. Y también hay quienes han tomado inspiración en su mensaje y se han puesto manos a la obra para construir un mundo mejor. Y como prueba, una historia: cientos de estadounidenses pobres han visto su sueño hecho realidad. Un hombre en Virginia decidió ofrecerles el mejor regalo: vivir en primera persona el día que cambió la historia de su país. Gastó nada más y nada menos que 1,6 millones de dólares y los invitó a presenciar la investidura de Barack Obama en Washington.

El “mago” es Earl Stafford, un empresario estadounidense que, movido por el espíritu de esperanza y cambio que ha contagiado a su país, decidió regalar a cientos de personas un día realmente inolvidable. "Nunca me imaginé que estaría aquí", dijo exaltada Martha Young, una de las afortunadas, cuando el lunes vio el lujoso hotel en Washington donde se alojaría.
La mujer ha vivido siempre estirando su sueldo, que le da "sólo lo justo, sabes, para comer y pagar mis cuentas". Young, quien perdió a su hijo de 21 años en un tiroteo callejero, es una de las 300 personas que fueron invitadas a participar en las celebraciones por la investidura de Obama, por Stafford, quien no escatimó en gastos para agasajar a sus huéspedes.

El regalo era, además, un “todo incluido”: habitaciones en el Hotel Marriott, elegantes "smokings" y vestidos de gala, manicuras y banquetes, invitaciones al baile y asientos en las festividades por la histórica investidura del 44º presidente de Estados Unidos.

"Quería que fuera accesible para aquéllos que de otro modo nunca habrían tenido la oportunidad de venir a Washington" a la ceremonia, dijo Stafford a AFP. Este hombre de negocios y su fundación, que lleva su nombre, acudió a 35 organizaciones de caridad en el país para elegir quiénes estarían entre los afortunados que formarían parte del People's Inauguration Project ("proyecto de investidura del pueblo").

Reservó la mitad de las habitaciones del Marriott, más de 300, y allí alojó a cientos de personas acostumbradas a una vida dura de esperanzas perdidas. Entre ellas hay víctimas de huracanes, mujeres que sufrieron por relaciones abusivas, adultos discapacitados o niños que viven en una agobiante pobreza. "Estoy tan, tan honrada. Todo es exquisito, los cuartos, los vestidos, la comida", dijo antes de irrumpir en lágrimas, Jennifer Jeffers, de 20 años, elegida por su trágica infancia.

Bernard Henry, de 21 años, también tuvo suerte. Admitió que había sido un matón en su adolescencia, pero que ahora intenta asumir un nuevo papel como ejemplo para los niños de su vecindario. "Me echaron de la escuela dos veces, viví en las calles, sumido en las drogas y el alcohol y luego cambié mi vida", dijo.

Prince Brooks, otro de los afortunados, es un veterano de guerra de 57 años y sin hogar, se muestra sobrecogido por el entorno en el que se halla y elogió emotivamente a Stafford. "Él no tenía que hacerlo. Creo que estaba escuchando su corazón. Todos nosotros tenemos un ser espiritual que necesita ser cultivado, y creo que eso es lo que él está haciendo", dijo Brooks al diario The Washington Post. "Lo aplaudo por eso".

"La idea es que todo sea de primera clase", dijo Lavern Chatman, de la Liga Nacional Urbana, la organización que ayudó a coordinar el festejo. Son como "cenicientas y cenicientos", agregó, mientras Michael Williams, un ex drogadicto convertido en trabajador social, elegía el par de zapatos que usará en el baile de esta noche.

Una auténtica noche de lujo y generosidad que enseñó a todos que muchos sueños, algunas veces se cumplen. (AFP)

Más sobre: