Chesley Sullenberger ‘Sully’, el nuevo héroe americano

El piloto del aparato, un Airbus 320 de la aerolínea US Airways con 155 personas a bordo, tuvo que realizar un amerizaje de emergencia tras haber despegado del aeropuerto de La Guardia en Nueva York

Donde podía haber sucedido la tragedia ocurrió el milagro. Un avión de pasajeros de la compañía US Airways caía ayer sobre el río Hudson a los tres minutos de haber despegado -a las 15.26 hora local- del aeropuerto de La Guardia, en Nueva York, con dirección a la ciudad de Charlotte en Carolina del Norte. Pese a la espectacularidad de lo ocurrido, ninguna de las 155 personas que viajaban a bordo del aparato –un Airbus 320- resultó herida de gravedad y tan sólo algunas tuvieron que ser atendidas con síntomas de hipotermia debido a las bajas temperaturas del agua del río.

Al parecer, el accidente se produjo después de que una bandada de pájaros –todo apunta a que fueron gansos- chocara contra el fuselaje del avión. La pericia del piloto no sólo logró evitar que el avión se desplomara sobre la ciudad llevándolo hacia el río, sino también que el aparato se partiera al caer sobre el agua. El Airbus quedó flotando durante los primeros minutos, lo que permitió a los equipos de salvamento de la Guardia Costera y a los ferrys comerciales que pasaban por la zona en esos momentos rescatar a los 151 pasajeros y cuatro miembros de la tripulación que iban dentro de la aeronave antes de que ésta se hundiera.

Fred Berreta, uno de los pasajeros, relató cómo sucedió todo: “Yo estaba en la fila 16. El capitán dijo ‘prepárense para un impacto’, la gente empezó a llorar y cuando el aparato golpeó contra el agua, nos calmamos. Las azafatas abrieron las puertas rápidamente y todos fuimos saliendo. Yo por el ala izquierda. Había mucha gente, así que algunos volvieron al avión y lo abandonaron por el ala derecha. Nos preocupaban las ocho o diez personas que estaban en el agua porque hacía mucho frío –Nueva York registraba ayer temperaturas bajo cero-, pero enseguida llegaron los barcos de la guardia costera. Sólo puedo dar las gracias al piloto, que hizo un gran trabajo”.

Alberto Panero, otro de los supervivientes, también dio su versión de los hechos: “Oímos un fuerte golpe poco después de despegar y el avión tembló. Los barcos de rescate llegaron inmediatamente y un ferry lanzó chalecos salvavidas al agua. Es increíble que todos estemos vivos”. Jeff Kolodjay, por su parte, comentó: “Había fuego por todas partes y olía como a gasolina. La gente estaba sangrando. Chocamos muy fuerte contra el agua. Fue aterrador”. Ben Vonklemperrer vio caer el avión desde su oficina, en un edificio a orillas del Hudson. “El aterrizaje fue muy gradual, un contacto muy lento con el agua. Nadie podría haberlo hecho mejor”, aseguró.

Las insólitas escenas protagonizadas por algunos de los pasajeros que esperaban su rescate sobre las alas del avión ofrecieron curiosas imágenes a los habitantes de la parte oeste de la isla de Manhattan, donde tuvo lugar el incidente. Mientras algunos inmortalizaban el momento con sus cámaras de fotos, la mayoría no pudo evitar recordar el 11 de septiembre de 2001, por lo que las especulaciones en torno a un posible ataque terrorista no dejaron de sucederse hasta que la Administración de Avión Federal (FAA, por sus siglas en inglés) informó del choque con un grupo de aves.

Sin embargo el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, ha declarado que una comisión independiente investigará los motivos del accidente pese a insistir, ante las preguntas de los periodistas, en que todo ha sido resultado de un accidente: “No hay ninguna evidencia de que se haya tratado de un atentado terrorista”, afirmó Bloomberg. También aseguró que el piloto había realizado un “excelente” trabajo, porque “todos los pasajeros salieron a salvo del agua y afortunadamente no hay heridos de gravedad”. “Algunos han sido trasladados a hospitales de Nueva Jersey y otros a Nueva York”, aclaró. Por su parte, el gobernador del estado de Nueva York, David Patterson, afirmó durante una improvisada rueda de prensa que estaba muy contento porque no ha habido que lamentar víctimas mortales.

El héroe del río Hudson

Aunque al saber muchos lo llaman suerte, lo cierto es que al piloto del A-320 que amerizó sobre el río Hudson en Nueva York sin víctimas mortales se ha convertido en el nuevo héroe americano. Sully, de 57 años de edad, tiene cerca de 40 años de experiencia, se graduó en la Academia de la Fuerza Aérea de Estados Unidos a principios de los 70 y tiene un total de 19.000 horas de vuelo. Actualmente Chesley Sullenberger, que ha sido instructor y encargado de seguridad de la Asociación de Pilotos de Aerolíneas, es desde hace dos años presidente de la organización Safety Methods, que proporciona asesoría técnica a diferentes industrias para evitar riesgos.

Los senadores demócratas ya han propuesto nominar al experimentado piloto par ala Medalla del Congreso al Honor ya que ha salvado la vida de 155 pasajeros. Los admiradores de este nuevo héroe americano se cuentan por miles y es que su suave aterrizaje ya forma parte de la historia.



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