La increíble estafa de Bernard Madoff, gurú de Wall Street, salpica a millonarios de todo el mundo

La estafa piramidal llevada a cabo por el ex presidente de Nasdaq pasó desapercibida a los reguladores

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Foto de archivo de Bernard Madoff, ex presidente del Nasdaq, que ha sido arrestado por cometer el mayor fraude de la historia. 

Poco a poco van trascendiendo detalles de lo que ya se conoce como la estafa del siglo: el fraude Madoff.

Una estafa piramidal
Los titanes de la banca mundial han empezado ya ha hacer cuentas y parece que el increíble desfalco cometido por Bernard Madoff, ex presidente del índice Nasdaq, ascienden a 37.400 millones de euros a nivel mundial. La fiscalía pide para este hombre de 70 años más de 20 años de prisión.

Grandes fortunas de todo el mundo se han visto perjudicadas por la estafa. En nuestro país, ha afectado a diferentes entidades financieras por valor de 3.000 millones de euros. El más perjudicado ha sido sin duda el banco Santander.

Bernard Madoff, el gurú de Wall Street
Hoy todo e mundo conoce la impactante historia de Bernard Madoff, gurú de las altas finanzas estadounidenses durante 40 años, impecable en su reputación, visionario de la economía, hombre de confianza del sistema, ex presidente del Nasdaq, y también, estafador.

Madoff era un hombre que se preciaba de su honestidad, reputado en Wall Street, codiciado por millonarios, tal era su exclusividad que no aceptaba a cualquiera como cliente. Ahora este hombre supone un nuevo varapalo para la ya debilitada confianza de los ciudadanos en la economía.

Los clientes de Madoff eran principalmente grandes instituciones y un reducido número de millonarios, que habían depositado durante años gran parte de sus fortunas en las manos del economista. Madoff prometía una rentabilidad alta y estable; esto y su palabra le valieron para estafar millones 37.400 millones de euros en este tiempo.

En un banco de Inglaterra
Uno de los “escondites” de semejante fortuna se encuentra en el número 12 de Berkeley Street, en Myfair, Londres. Allí se encuentra una pequeña sucursal donde Madoff iba transfiriendo parte del dinero estafado, nada menos que 88 millones de euros, siempre en efectivo.

La prensa inglesa ha calificado este “escondrijo” como “la hucha familiar” de Madoff, un lugar discreto donde trabajaban hasta ahora 28 expertos, entre los que destaca Stephen Raven, uno de los hombres más respetados de la City londinense. Al saltar la noticia, Raven se ha apresurado a desmentir cualquier implicación entre la oficina y la estafa que ha hecho temblar las economías de importantes inversores internacionales.

¿Es posible que lo haya hecho solo?
Las autoridades continúan investigando cómo es posible que durante un período tan prolongado de tiempo (40 años) un solo hombre haya sido capaz de engañar al sistema con cifras tan altas sin levantar la más mínima sospecha.

El procedimiento de Madoff era siempre el mismo: a través de Madoff Investment Securities, una sociedad que fundó en 1960, captaba las inversiones de millonarios. Madoff aseguraba que invertía dicho capital en acciones de importantes compañías; ofrecía a sus clientes entre un 10 y un 12 por ciento de rentabilidad estable, pero en realidad sólo invertía una mínima parte de esos fondos y el resto la empleaba en pagar a los clientes antiguos. Así pues, una vez que estalló la crisis económica, los clientes comenzaron a reducirse hasta destapar el gran agujero en los beneficios que Madoff aseguraba recibir.

Cómo reclamar
Los clientes españoles afectados por el fraude Madoff podrán reclamar en España a las entidades financieras que comercializaron los fondos perjudicados si existen indicios de negligencia, o bien tendrán derecho a exigir una reparación en Estados Unidos en la causa penal contra el inversor, según recoge Efe.

Así lo aseguraron diversos especialistas en regulación financiera y derecho penal-económico, entre ellos el abogado Fernando Zunzunegui, que asegura que ya analiza algunos casos de perjudicados.

La alta sociedad de Palm Beach, en su diana
Madoff supo montar un auténtico negocio a su alrededor. No solamente su oferta de rentabilidad resultaba tentadora, sino que consiguió lo más importante: credibilidad. La imagen de Madoff era la de un gurú de las inversiones, exclusivo y prestigioso, hasta tal punto que ser cliente de Madoff reportaba cierto estatus dentro de la alta sociedad estadounidense.

Uno de sus clubes de golf, situado en Palm Beach (Florida), le servía como encuentro social inevitable para captar nuevos y adinerados clientes. Madoff solía pasar tardes en el lujoso club, donde entablaba amistad con otros socios, que después le confiaban sus grandes fortunas.

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