El Vaticano se vuelve ecológico e instala un gran panel de energía solar

La sede de la Iglesia Católica se apunta a las últimas tecnologías para preservar el medio ambiente

A partir de ahora, el Vaticano no será solamente un referente religioso y cultural, sino también ecológico. La Santa Sede ha decidido instalar un nuevo sistema de energía solar que proporcione la electricidad de los edificios clave de la Ciudad Santa. Así pues, tiene puesta su mirada en el año 2020, fecha para la que espera generar la suficiente energía renovable como para abastecer el 20 por ciento de sus necesidades.

La imagen no deja indiferente a nadie: junto a la majestuosa cúpula de la Basílica de San Pedro se han instalado los paneles fotovoltaicos de última generación, precisamente sobre el enorme techo de la Sala Nervi del Vaticano. Esta dependencia, donde los papas celebran audiencias generales y se realizan conciertos, ahora está cubierta por 2.400 paneles fotovoltaicos. Un añadido tecnológico que sin embargo, no alterará el perfil de la Santa Sede, ya que no son visibles desde abajo.

El Vaticano, en defensa del medio ambiente
El sistema energético está ideado por una compañía alemana llamada SolarWorld, y permitirá que la ciudad Estado recorte sus emisiones de dióxido de carbono en cerca de 225.000 kilogramos y ahorrar el equivalente a 80 toneladas de petróleo por año, según informa Reuters.

La prensa local se ha hecho eco de las novedades introducidas en la ciudad papal, y el propio periódico de la Santa Sede publicó ayer que el Vaticano planeaba instalar las fuentes renovables necesarias para satisfacer el 20 por ciento de su consumo energético para el año 2020.

La Sala Nervi, construida en 1971, se llama así en honor al célebre arquitecto que la diseñó, Pier Paolo Nervi, y es uno de los edificios más modernos del Vaticano, donde la mayoría de las estructuras tienen varios siglos de antigüedad. La sala puede recibir a hasta 10.000 personas, según publica Reuters.

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