Helg Sgarbi no sólo chantajeó a la mujer más rica de Alemania, sino que también extorsionó y sedujo a sus amigas

Los supuestos extorsionadores se encuentran a disposición policial desde enero a la espera del fallo, que saldrá antes de Navidad

La mujer más rica de Alemania, Susanne Klatten, ha saltado hace pocas semanas a las portadas de varios medios de comunicación y no por su fortuna, sino por haber sido chantajeada por su amante. Casada desde hace 18 años y con tres hijos, Susanne es heredera, junto a su madre y hermano de la firma automovilística BMW, accionista mayoritaria del consorcio farmacéutico Altana y tiene una fortuna de 8.000 millones de euros.

Una aventura que parecía inofensiva y terminó siendo peligrosa
Esta enrevesada historia comenzó a mediados de 2007, cuando conoció en la cafetería de un hotel de Innsbruck a Helg Sgarbi, un hombre de nacionalidad suiza de 46 años con el que enseguida conectó. Desde aquel momento sus encuentros fueron cada vez más frecuentes y la multimillonaria se enamoró perdidamente de él.

Las habitaciones de varios hoteles en Munich y Montecarlo fueron los únicos testigos de su romance, o por lo menos ella pensaba en un primer momento, porque ignoraba que lo que parecía una bonita historia de amor, no era más que el principio del que se convertiría en uno de los chantajes más sonados de Alemania.

Un millonario plan muy bien organizado
Helg se trataba de un gigoló que actuaba bajo las órdenes de su cómplice, el italiano Ernano Barreta, para sacar a la heredera el máximo posible. La primera vez que le pidió dinero, Helg le contó que había tenido un accidente de coche en Estados Unidos en el que había atropellado a un niño, que resultó ser el hijo de un mafioso, y ahora éste le estaba chantajeando y pidiéndole grandes sumas de dinero. La historia inventada por el suizo y su cómplice surtió efecto, ya que Susanne le entregó siete millones y medio de euros.

Pero no tuvieron suficiente con esta cifra. Lo siguiente fue que Barreta grabó algunos de sus encuentros en hoteles desde habitaciones contiguas y Helg amenazó a la alemana con sacarlos a la luz a no ser que recibiera dinero a cambio, según la prensa alemana cuarenta millones de euros, cifra que iba cada día en aumento y, cansada de continuar adelante con el chantaje, decidió poner fin a la extorsión por la vía legal.

Susanne decide acudir a la Policía
A pesar de ser muy famosa en su país por su inmensa fortuna, a Susanne siempre la ha gustado pasar desapercibida, no le gusta ir a las fiestas lujosas, ni tener caprichos extravagantes. Pero en esta ocasión, y a pesar de querer mantener en una discreta posición, la terrible situación que estaba viviendo la obligó a ir a la Policía y denunciar a los dos extorsionadores, a sabiendas de que el caso se convertiría en el centro de la atención pública.

Finalmente se armó de valor e interpuso una denuncia por fraude y extorsión el pasado mes de enero. Hasta principios de este mes no se sabía nada del caso, pero las investigaciones que estuvo realizando un periodista italiano hicieron que saltara la noticia. Nada más interponer la denuncia los dos sospechosos pasaron a disposición policial a la espera de que salga la sentencia, que la Fiscalía de Munich ha anunciado saldrá antes de Navidad.

Varias amigas de Susanne también fueron extorsionadas por Helg
La prensa alemana asegura que la heredera de Herbert Quandt no ha sido la única extorsionada por el gigoló suizo. Al parecer, varias de sus amigas también tuvieron una aventura con él y cada una de ellas pagó tres millones de euros a cambio de su silencio.

Más sobre: