Nancy, la muñeca que conquistó a millones de niñas en España, cumple 40 años

Una exposición recoge cuatro décadas de la muñeca española preferida por niñas… y las no tan jóvenes

Si preguntamos a la mayoría de las mujeres españolas por Nancy, probablemente todas ellas sepan de quién estamos hablando. La muñeca más famosa de nuestro país cumple ya 40 años y se mantiene estupenda con el paso del tiempo. Sigue siendo rubia, con el pelo largo, algo más estilizada y con ropa más moderna, en definitiva, la Nancy de siempre adaptada a las nuevas modas.

Una exposición recoge en el centro comercial Moda Shopping Center de Madrid muñecas Nancy de cada década y le rinde así un merecido homenaje. Estará abierta al público del 12 al 26 de noviembre y cuenta con una colección de modelos originales y actuales, así como de los complementos que ayudaron a convertirla en la muñeca que ha encandilado a millones de niñas de
ayer y de hoy.

La muñeca de más de una generación
Hace ya cuarenta años, las madres regalaron su primera Nancy a sus hijas, y ahora, lo siguen haciendo con sus nietas. Se cumplen cuatro décadas desde que su larga melena se moviera por primera vez en las jugueterías y que comenzara un reinado que se coronó con más de 25 millones de muñecas vendidas.

En el año 1968, cuando la televisión comenzaba a llegar a los hogares españoles, cuando los niños merendaban pan con chocolate, cuando la familia Telerín daba las buenas noches, cuando los niños leían las historias del Capitán Trueno, nació una muñeca, Nancy, que poco a poco fue conquistando a miles de niñas españolas.

Nancy tuvo tal acogida que se vendieron 10 millones de unidades en sus primeros diez años de vida. El secreto de su éxito no fue otro que ser como una niña normal, con una estética real y con unas aspiraciones realizables, algo que demandaban a la vez niñas y padres.

Una muñeca moderna y muy bonita
Nancy se convirtió en compañera de juegos, en “la hermana mayor” que todas las niñas deseaban tener. Era la muñeca con la que las niñas compartían un universo lleno de ilusiones, de secretos y de aspiraciones. Nancy era enfermera. Era azafata. Nancy salía de compras por los Campos Elíseos. Nancy era romántica y también era novia. Nancy era lo que las niñas querían ser de mayor.

El diseñador Tino Juan hizo que Nancy fuera tal y como él quiso, aunque sus 56 centímetros de alto se quedaron finalmente en 42, y su melena definitiva fue mucho más larga a como el artista la había imaginado. Por aquel entonces, nadie podía imaginar que estaba naciendo una estrella.

La muñeca más vendida de Famosa se convirtió en la reina de las jugueterías. Superó incluso a Pierina, su antecesora, y lo hizo con creces, porque Nancy era mucho más que una muñeca: era un referente de la realidad social que empezaba a emerger en España y, sobre todo, tenía un precio asequible a todos los bolsillos.

En 1969 empezaron a aparecer sus primeros accesorios. Cuatro años después, en 1973, se puso a la venta un ropero muy completo y un armario de madera, como principales complementos.  A lo largo del tiempo, la muñeca fue adaptándose a las modas. Tuvo una hermana, Lesly, a finales de los 70, y algo después, un hermano, Lucas.

Nancy Maniquí, más pequeña y con menos curvas, se creó a finales de los años 90 y fue objeto de deseo de diseñadores, como Agatha Ruiz de la Prada, que se encargaron de realizar su vestuario.

En el año 2000, Famosa relanzó Nancy Colección, una joya para los coleccionistas: seis modelos distintos con nuevo vestuario en algunos casos y, en otros, con ropa inspirada en la moda de los años 60 y 70. Lo que sí varió fueron sus medidas: 16,5 centímetros de cintura, 21 centímetros de cadera y 21 de pecho, adaptadas a las nuevas formas de la mujer española.

Adaptada a los nuevos gustos
Ahora, en el 2008, Nancy cumple 40 años habiendo encandilado a generaciones enteras. Después de analizar los gustos de las niñas, de hoy en día, Nancy tiene una imagen fresca, natural y guapa. Son las niñas las responsables de que la nueva Nancy sea rubia o morena, más moderna, con los ojos más grandes y expresivos, y con un corte de pelo escalonado.

A las más pequeñas les gusta que lleve la tripa al aire porque le da un cierto aire de adulta. Consideran que la ropa es moderna, les encantan los tatuajes que lleva así como los accesorios. Viste pantalones vaqueros y piratas, camisetas cómodas, toreras, botas, zapatillas de deporte, como cualquier chica de su edad, e incluso tiene un precioso caballo.

La exposición actual es, pues, una oportunidad única para ver los cambios que ha experimentado esta muñeca, y que han sido un fiel reflejo de la evolución de la sociedad y de la mujer española durante estas últimas cuatro décadas.

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