Granny Sarah, la abuela africana de Obama, pone a punto su televisor para ver como su nieto cumple su sueño americano

En Kogelo, la aldea keniata en la que vive, no hay electricidad y para poder ver al candidato ha instalado un panel solar

Tan lejos como la imaginación llegué a alcanzar de la Casa Blanca, en la remota aldea Kenyata de Kogelo, Sarah Obama Onyango seguirá el próximo martes las elecciones presidenciales norteamericanas con inmensa satisfacción. Su nieto Barry ,como ella llama a Barack Obama, podría convertirse en el primer presidente de color de Estados Unidos y para seguir la campaña y ver a Obama (a pesar de que no habla inglés) se ha instalado en su humilde casa de dos habitaciones un panel solar que suministre energía al televisor.

Y es que en Kogelo -muy cerca del lago Victoria y limitando con Uganda- no hay electricidad. El senador norteamericano que podría hacer historia le llama Granny Sarah (abuela Sarah) ya que fue ella –tercera esposa de su abuelo paterno- quién crió a su padre, Barack Hussein Obama. El abuelo Obama (Hussein Onyango Obama) se casó en cuatro ocasiones y tuvo ocho hijos. Granny Sarah conoció al candidato a la Casa Blanca cuando él viajó por primera vez al país en el que nació su padre. Él entonces tenía 27 años y a esta primera visita le han seguido dos más, ella espera la cuarta y que se produzca siendo Obama presidente de los Estados Unidos. En la primera, él le ayudaba a llevar al mercado la fruta y verdura que Sarah iba a vender.

Obama apenas conoció a su padre que llegó a Hawai en 1952 para estudiar en la Universidad con una beca. Allí conoció a Ann Dunham con quién tuvo a su hijo, Obama. El padre del candidato presidencial falleció en 1982 víctima de un accidente de tráfico. Sus restos mortales descansan en el jardín de la casa de Sarah, en Kogelo, donde una lápida le recuerda. Estos días, las autoridades locales, sus hijos y nietos impiden que le lleguen demasiadas vistas y, sobretodo, que se le hagan entrevistas. Dicen que está recluida hasta el 5 de noviembre cuando se conozca el resultado y si su nieto cumple su sueño americano. Hace unas semanas, avanzaba como ella ya era consciente del potencial del senador desde el mismo día que lo vio por primera vez: “Tenía un sueño que se repetía una y otra vez en el que lo veía con su padre, que lo llevaba muy alto. Sabía que él era especial”.

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